martes, marzo 16, 2010

Recetas ante la crisis

Algunos dicen que los políticos que  nos gobiernan son el reflejo de la sociedad en cada momento. Probablemente sea cierto. Tenemos los gobernantes que hemos votado y que, por lo tanto, nos merecemos. Otros están tan hartos de los escándalos, de la incompetencia, de que nadie asuma la responsabilidad de las decisiones y de la ineficacia de las administraciones, que adoptan por un apostura de pasotismo. Pero no podemos pasar. A todos nos concierne cómo se emplea el dinero público, que es nuestro.

Yo estoy firmemente a favor de que haya un reparto solidario de los recursos en la sociedad, pero me indigna que utilicen de manera demagoga el argumento de incrementar el gasto social ante la crisis para subir  los impuestos directos o indirectos. El objetivo real de los gobiernos estatales, autonómicos o municipales es gastar cada vez más y gestionar peor.

En casa, cuando no llegamos a fin de mes, no podemos ir a nuestros jefes para que nos aumenten los ingresos. La única solución es apretarse el cinturón y racionalizar el gasto, dando prioridades a las necesidades, y aplicando ideas creativas que, con algunos sacrificios, nos permitan llevar una vida honrada y digna.

Veamos algunas medidas caseras que hemos impulsado las madres ante la crisis.

  • Recorrer los distintos supermercados para reducir un poco el importe de la cesta de la compra.
  • Elaboramos menús con productos de temporada, más baratos y que cundan. 
  • Aprovechar las sobras de ayer para hacer unas croquetas, una tortilla o una pizza.
  • Molestamos en llevar los zapatos a poner tapas, en lugar de comprar unos nuevos. 
  • Organizarnos para juntar varios niños y llevarlos en un sólo coche a los entrenamientos.
  • Planificar las vacaciones con antelación, buscando las mejores ofertas.

Todavía no he oído ninguna iniciativa para salir de esta crisis que hable de evitar el solapamiento de competencias, de no contratar informes y consultoras innecesarios, de eliminar cargos adjuntos, subdirectores y vices que cobran salarios desorbitantes, de vigilar el amiguismo en las contrataciones, de prohibir viajes y prebendas varias o desenmascarar campañas de publicidad para recuperar la popularidad de los políticos.

Éstas y otras muchas medidas supondrían un giro eficiente en gobernanza y un verdadero ejemplo para la ética política y social. Pasaríamos de tener unos gobernantes de perfil bajo, más preocupados de ganar las próximas elecciones y seguir atornillados a la poltrona, a contar con servidores públicos implicados en hacer más competitivo el país y mejorar la vida de todos los ciudadanos.

Ahora que se acercan elecciones me encantaría proponer un ejercicio: recuperar los programas electorales anteriores, compararlos entre sí e ir marcando lo que se ha hecho, lo que no se ha hecho y las actuaciones ante situaciones imposibles de prever. Ya estamos a las puertas de las autonómicas en Catalunya. Es posible que lo haga con los programas de las próximas elecciones. Las promesas de la víspera de las urnas, ¿son hechos cuatro años después?

Para abrir boca, he conseguido este interesante enlace, donde están todos los programas electorales del 2006, excepto el del PSC, principal partido en el Govern, que ya no está publicado.

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